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martes, 20 de diciembre de 2011

Enmarcar los recuerdos

El marco no sólo protege y conserva la obra. Una buena enmarcación realza la belleza de la obra; le puede dar sentido y la coloca en un entorno determinado. No es una cuestión de precios o marcas ni siquiera de estilos es una cuestión de elección. No cualquier marco o moldura sirve para cualquier obra, una elección adecuada puede marcar la diferencia.Marco y obra conviven en la perfecta elección.


Baberos y patucos en hilo y batista (foto cedida por Nena Pizarro Navarrete)


Cuello antiguo de croché


Cubiertos antiguos,los pequeños son lo que se llamaban TU y YO,eran de merienda y estaban todavia en su estuche del año catapúm.Era un regalo de boda.(foto e historia cedida por Nena Pizarro Navarrete)


Cuchara de servir y cucharón de sopa
(foto cedida por Nena Pizarro Navarrete



Tenedores antiguos de plata sobre terciopelo negro y marco dorado


Marco decapado en plata y fondo de terciopelo rojo


Tenedor antiguo en marco ovalado


Traje hecho con papel enmarcado en técnica vitrina


Llaves antiguas sobre esterilla y marcos decapados y envejecidos


Llave antigua con marco decapado


Fondo de periódico antiguo,croché y llaves antiguas


Armario antiguo recuperado como mueble de TV,las puertas han sido transformadas con cuadros enmarcados.(Idea y foto cedida por Nena Pizarro Navarrete)


Gracias a Nena Pizarro Navarrete por cedernos sus ideas y sus fotos
Vi&Be

viernes, 16 de diciembre de 2011

La bordadora de sueños

Erase una vez una bordadora de delantales que se sentaba junto a la ventana y, entre puntada y puntada, contemplaba el campo y los árboles. Cuando las hojas se tornaban amarillas significaba que el frío venía. Y cuando los días tardaban en hacerse compañeros de la oscuridad,  llegaba el calor y con él los olores y su tiempo para bordar se alargaba.

Cada una de sus puntadas era un motivo de felicidad porque veía cómo iban tomando forma todos sus deseos y cómo cada uno de sus delantales iba convirtiéndose en un trocito de su corazón. Pero una tarde mientras bordaba un precioso delantal con los hilos del color del arco iris, ocurrió algo realmente extraño, su cabeza empezó a girar y algo parecido a una nausea le encogió el estomago, ¿qué le estaba pasando? Ella nunca antes se había sentido enferma. Intento seguir bordando pero cada puntada era un fuerte latigazo en el corazón y ya no sentía ni las ganas, ni el placer que antaño le producía su trabajo. La mujer se entristeció al pensar que quizás nunca más podría hacer aquello que había sido siempre su razón de vivir.